Archivos Mensuales: febrero 2016

XV

El gato
que desde el tapial mira
mi figura recortada 
detrás de la reja de la ventana
no sabe de mi miedo,
aunque, quizá, lo intuye.
Para disimularlo
alterno mi mirada entre el lucero
y las hojas que dejó caer 
la tormenta.
Tirar el cigarrillo, 
producir un incendio
sería, al menos, una solución:
la de hacer del temor
un espectáculo.

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XIV

Perdió un zapato en el barro
la niña durante el ciclón.
Con la cabeza entre las rodillas
no ve las ramas de los árboles moverse
mientras recuerda el reto de la maestra
que apoyó su frente junto al piano
para hacer salir de la garganta su voz.
Cantó con la velocidad y la prestancia
con la que los animales huyen
de las balas de los cazadores del lugar,
sin intuir que sería la última presa
que envuelta entre vestidos prestados
rodaría cuesta abajo hacia el lago.
Y hay cierta música en el cuerpo
cuando hace contacto con el agua.

*Basado en el film “Mouchette” de Robert Bresson

 

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XIII

Las santas tienen una sangre
que los hombres miran con seriedad
cuando apretado el brazo
se dispara como un río divino.
Nada se puede hacer si después,
el desprecio vuelve a sus semblantes
y tocan sus cabezas calvas con impaciencia.
La hoguera espera siempre a ser encendida
para quien se declare hija de Dios
y para el pueblo que asista en las afueras
golpes de martillos y flechas
mientras aves negras sobrevuelan
el cielo gris de un humo que arde.

*Basado en el film “La pasión de Juana de Arco” de Carl Th. Dreyer

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XII

Mi padre toma con fuerza de la bombilla del mate,
combatimos el verano sentados en las viejas mesas
de cerámica de nuestros abuelos, el calor de la bebida
nos hace transpirar, pero es una costumbre en la que no cedemos.
Llevamos dos días de tranquilidad en el patio,
desde que la tormenta azotó la región y la dejó sin luz.
Impasibles, permanecemos sentados. Solo a veces,
cuando el perro del vecino salta el tapial,
nos levantamos y con un grito bárbaro lo alejamos.
Protegemos a la gata, a la que justo se le dio por parir.
Es inminente, la luz va a volver en pocas horas,
pero bien podría no hacerlo, nos sentimos hombres primitivos
que nada necesitan de las comodidades de una casa.